INSTINTO DE GUARURA es el que tiene un cuate llamado Felipe Salas, quien era el encargado de recibir a la prensa durante el evento en el que se coronó a la Corte Real de las Fiestas del Petróleo, en el estadio «Heriberto Jara Corona».
Y es que los organizadores seguramente ignoraban que este muchacho es tan celoso de su deber, que de plano impedía la entrada a los tundeteclas. No fuera a ser que peligrara la integridad de las reinas con el tumulto de diez reporteros que apenas se veían en el estrado donde se celebró la ceremonia.
Por eso mejor no dejar entrar a nadie. Bueno…
a nadie que fuera a trabajar. Porque claro, si llegaba cualquier amigocho, compadre o familiar de tales o cuales personajes, obviamente que discretamente se les permitía pasar, pero calladitos, ¿eh?
A QUIEN NO LE FUE BIEN durante la celebración fue al cantonto «Wilfredo». Y es que el pobre tiene un repertorio tan amplio y original que justamente después de cantar su segunda canción empezó a agradecer al público petropolitense su hospitalidad, y a expresar su gozo por estar en esta tierra caliente.
Acto seguido preguntó al respetable la clásica: «¿Quieren otra?». A lo que la multitud aclamó de forma casi unánime: «¡NO!».
Bueno, gajes del oficio.
Y ya encarrerado el ratón, el cantontito agradeció a la Sección 30 del Sindicato de Trabajadores Petroleros por haberlo traído a Petrópolis, en especial al señor Jesús Quiroz, por todas las atenciones prestadas.
¡Ah perdón!, es el señor Sergio Quiroz, corrigió de último momento el cantante, quien ni con la pena agarró un poquito de color chapeao.
PERO ME CAE QUE NO FUE SU CULPA. Cualquiera se hubiera confundido si le cambian la jugada. Quien sabe a quién se le ocurrió la ocurrencia de cambiar el orden, pero justo después de coronar a las reinas del petróleo, en estricto orden descendente, continuó la coronación de los reyes.
Nomás que esta vez cambiaron el orden, y en lugar de coronar al primero, y luego al segundo, comenzaron con el tercero, pero con la corona del segundo y hubo que cambiar de corona y de coronado ya en el propio escenario.
Así pasa cuando sucede y, ni hablar, así ocurre cuando acontece.
UN RESBALÓN IMPERDONABLE… es el que se dio el arquitecto Andrés Ortiz Solís, quien fungió como maestro de ceremonias ayer, durante la presentación de la carrera de Ingeniería Petrolera de la Universidad Veracruzana. En esas andaba cuando se le olvidó hasta el nombre del Presidente Municipal de Poza Rica, a quien nombró como Pablo Anaya Orta, como si fuera hermano de Norma, la jefa de Hacienda, quien en realidad es su sobrina…
La cosa quedaría ahí, salvo por un hecho que no puede pasarse por alto: el Arquitecto fue encargado de la Oficina de Gobernación para la zona norte de Veracruz, un puesto donde la información real, correcta y verídica es vital a la hora de hacer los reportes a la superioridad… Ahora se entiende porqué lo corrieron.
DICEN QUE VIENE HILARIA. Sí, la flamante secretaria de Estado gringa, Hillary Clinton, visitaría México durante su primer viaje a América Latina desde que asumió el cargo. Y aunque no ganó la candidatura a la Presidencia de su país, aquí en estas tierras tiene sus fans. Contamos entre ellos a algunos animosos, pero sobre todo animosas féminas para quienes representó un símbolo en años recientes.
Recuérdese el caso de Veracruz, cuando Ignacio Morales Lechuga fue el malogrado candidato a Gobernador frente a Miguel Alemán. A la esposa del ex Procurador de la República le decían La Hillary Veracruzana.
Por lo pronto Hillary –la original– ya siente que nos quiere, y para muestra organizó ayer una «cena de política» dedicada a México, donde pensaría visitar las ciudades de Monterrey o el df. Por lo pronto, nosotros también la queremos y admiramos. Sobre todo porque es ejemplo a seguir luego de que perdonó a Bill tras el escándalo Lewinsky.
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